Los cambios que el 2020 nos deja

Estamos a punto de dejar el 2020 atrás. Sin duda, este ha sido un año de cambios para el sector de la construcción, ya que la pandemia ha hecho que se replantee la arquitectura de las viviendas y los espacios.

La arquitectura y la construcción evolucionan en base a las necesidades de las personas. En la épica de la COVID-19, las ciudades se replantean el diseño de manera que el exterior no se convierta en una zona prohibida, sino que siga siendo un espacio seguro y habitable.

En cuanto al espacio doméstico, este año nos ha forzado a ver nuestras viviendas como hogar, gimnasio, escuela para los niños, lugar de trabajo, área de reflexión y meditación y espacio para interactuar con amigos (de forma virtual, claro). Y, de repente, muchas personas se dieron cuenta de que ese espacio no era suficiente, o no estaba bien aprovechado.

Por otro lado, el espacio laboral o público también abrió un periodo de reflexión sobre las carencias que tenían de cara a adaptarse a los requerimientos de las instituciones sanitarias. Los espacios abiertos cobraron muchísima importancia, hasta el punto de ser la única posibilidad de apertura para los comercios de hostelería. La buena orientación, los espacios flexibles, la calidad de los materiales o los buenos productos de construcción han sido la mejor baza para mantenerse a flote.

La confianza en las nuevas tecnologías será clave para la adaptación del sector. Por ejemplo, la importancia de que el aire sea más limpio ya se ha traducido en un sistema para que los edificios cuenten con aire fresco mejorando la ventilación al aire libre en vecindarios con grandes poblaciones. La tecnología del futuro podrá hacer más que esto: los sensores que puedan detectar virus en las superficies en tiempo real están llegando y se pueden usar para advertir a los ocupantes de los edificios o activar la limpieza del aire.

Entre los enfoques más integrales para hacer que las ciudades y los edificios sean saludables esta agregar más espacio al aire libre a sus diseños, incluso en los edificios más altos.

En general, habrá que investigar e innovar mucho en relación a los materiales a emplear, en la búsqueda de productos que se consideren más apropiados. Sobre todo, en aquellos que estén en contacto con el cuerpo, el tacto o la respiración, escogiendo los más recomendados por su comportamiento anti bacteriológico, su facilidad de limpieza y su resistencia a los agentes desinfectantes. 

Como conclusión, queremos señalar que cualquier época complicada trae consigo cambios, pero que, si conseguimos adaptarnos a esos cambios y mejorar, conseguiremos resistir. Es muy importante mantenernos optimistas y ser conscientes de que la arquitectura y la construcción no deben quedarse al margen.

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