Soluciones de Muro Cortina

Como hemos comentado en anteriores ocasiones, la fachada es un elemento constructivo al que hay que ponerle especial cuidado en el diseño arquitectónico, ya que es la única parte del edificio que se percibe desde el exterior. La fachada es el único recurso que caracteriza una construcción singular, y la expresividad y estética son características inherentes a la misma.

Una de las soluciones para la fachada es el muro cortina. Se entiende por muro cortina un cerramiento ligero, en el que suele predominar el vidrio. Se ancla a los forjados de un edificio y el aspecto ligero y fino se lo dotan los montantes y travesaños, que quedan visibles solo unos milímetros. Los muros cortina suelen estar diseñados a partir de perfiles de aluminio, que a su vez están ocupados con vidrio, para dotar al edificio de esa imagen etérea y facilitar la entrada de la luz natural.

El problema de la eficiencia energética hace que, especialmente en nuestro clima, la incidencia de la luz solar y su influencia en el comportamiento término sean un aspecto clave en el diseño. Por ello, el muro cortina ha evolucionado, combinando técnicas y extendiendo el vidrio en grandes planos de fachada para lograr la optimización a pesar de la mayor complejidad técnica.

 

ESTRUCTURA

El muro cortina se caracteriza por cumplir estos tres aspectos principales:

1.- Es una fachada ligera. Los muros cortina suelen tener un peso que oscila entre 40-70 kg/m2 y un espesor de 10-15 cm. Como dato comparativo, una fachada tradicional pesa entre 250 y 300 kg/m2 con espesores de 30 a 40 cm.

2.- En la mayoría de los casos las zonas acristaladas desempeñan un papel dominante dentro de la composición de la fachada.

3.- Los elementos que constituyen el cerramiento se sobreponen a la estructura del edificio, sin interrumpirse en los forjados, quedando la fachada independizada del resto de la construcción.

 

VENTILACIÓN

La ventilación y la calidad del aire es una necesidad que se regula por normativa, y es otro de los aspectos determinantes del diseño de un edificio. Hay muchas estrategias para controlar la circulación del aire, por ejemplo, introduciéndolo limpio desde el exterior y expulsando el aire “viciado” al exterior. Para conseguir esto se suele recurrir al sistema de doble fachada, con circulación vertical del aire por la cámara intermedia, y muy especialmente en nuestro clima, el papel de los atrios o patios interiores como elementos bioclimáticos que favorecen la circulación del aire y por tanto la ventilación natural.

En cualquier caso, el muro cortina requiere aperturas. Éstas presentan problemas de tipo formal, en tanto que suponen la ruptura de la continuidad del plano de fachada, y de tipo técnico, en tanto que aparecen nuevas juntas que han de ser estancas al aire y al agua.

 

En resumen, el muro cortina es un elemento de complejidad técnica, pero que influye en el comportamiento y prestaciones térmicas del edificio. Como punto positivo, la puesta en obra y montaje, el mantenimiento y la durabilidad y calidad son muy destacables. Para los fabricantes especializados como Celimac, esta solución es sinónimo de cumplimiento con la normativa, satisfaciendo además las exigencias del control de la ejecución y el acuerdo con el resto de sistemas y materiales.

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